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Críticas
El trabajo de Quist y Chapela tuvo amplia difusión en los medios
y estimuló solicitudes de nuevas restricciones para los cultivos
GM. El Instituto de Políticas sobre Alimentos y Desarrollo (Alimentos
Primero) emitió una declaración conjunta pidiendo numerosas medidas
a los organismos internacionales (http://www.foodfirst.org/progs/global/ge/jointstatement2002.html),
y algunos grupos mexicanos y Greenpeace han solicitado que se interrumpan
las exportaciones de maíz GM a México (http://www.greenpeaceusa.org/media/press_releases/2002/04242002.htm).
Además, el trabajo estimuló un intenso escrutinio científico y críticas
detalladas de los métodos e interpretaciones del estudio (Christou,
2002; Kaplinsky
et al., 2002; Metz
y Futterer, 2002). Los principales elementos de la crítica son
los siguientes:
1) La metodología, los resultados y la interpretación de los experimentos
con la iPCR son defectuosos.
- (a) Los cebadores de la PCR usados para hibridar con el ADN
del CaMV 35S eran similares a las secuencias de ADN encontradas
en el maíz tradicional, lo que dio como resultado la amplificación
de segmentos de ADN que no estaban asociados con transgenes.
- (b) Ninguna de las secuencias amplificadas de los flancos contiene
un evidente componente transgénico, como se podría esperar. La
pretendida detección de secuencias adh I fue una conclusión
errónea; la secuencia en cuestión parece ser un elemento repetitivo
que se sabe que se presenta en el maíz tradicional, y no parte
del intrón adh I usado en algunos tipos de maíz transgénico.
- (c) No se incluyeron en esta parte del estudio testigos negativos
(ADN de muestras de maíz que se sabe que están exentas de elementos
GM).
2) La afirmación de que los transgenes se desplazan por el genoma
no tiene precedentes y los autores interpretaron incorrectamente
conclusiones de un estudio anterior para apoyar sus resultados.
Según el coautor W. Pawlowski, como se menciona en la carta de Metz
y Futterer, el estudio citado (Pawlowski
y Somers, 1998), afirma que los transgenes se pueden insertar
en múltiples localizaciones durante la transformación, no que se
desplazan después de su integración inicial en el genoma.
3) No se llevó a cabo una confirmación de los resultados de la
PCR con otras técnicas moleculares. Si bien la PCR es una técnica
ordinaria para el análisis del ADN, los resultados están expuestos
a errores debido a la contaminación o a cambios sutiles en las condiciones
experimentales. Por consiguiente, se debería haber efectuado la
verificación con otra técnica molecular, como la prueba del secante
de Southern.
En una refutación a las cartas publicadas en Nature por
Kaplinsky et al. y Metz y Futterer, Quist
and Chapela (2002) reconocieron la posible interpretación errónea
de algunos de los resultados obtenidos con la iPCR. No obstante,
mantuvieron sus conclusiones originales, incluida la afirmación
de que el transgen se redistribuye en el genoma. Aportaron nuevos
datos para apoyar la presencia del promotor CaMV 35S, basándose
en la técnica de hibridación ADN-ADN con detección de ADN por transferencia
sobre una zona difusa y usando el ADN de CaMV 35S como sonda. Un
árbitro de publicaciones de Nature se rehusó a considerar
concluyente esta nueva evidencia, lo cual dio como resultado una
nota editorial que acompañó a las tres cartas publicadas. La nota
señala que son insuficientes los datos presentados en el trabajo
original para justificar su publicación, pero que, como los autores
desean mantener sus conclusiones originales, la revista dejará que
los lectores juzguen por sí mismos la calidad científica.
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