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Métodos y resultados
Detección del ADN transgénico
Los autores buscaron tres fragmentos específicos de ADN transgénico
en sus análisis mediante la PCR:
- el promotor 35S del virus del mosaico de la coliflor (CaMV 35S),
que actúa como una llave de activación y desactivación de los
transgenes en la mayoría de las variedades GM.
- el gen cryIAb, que codifica una proteína insecticida
encontrada en muchas variedades Bt.
- la secuencia de terminación nos, usada para marcar el
fin de un transgén.
(Véanse los detalles de la construcción de transgenes en ¿Cómo
se hacen las plantas transgénicas?).
La secuencia CaMV 35S fue detectada en cuatro de las seis muestras
de razas criollas, si bien con una intensidad débil en comparación
con la muestra proveniente del organismo gubernamental de alimentos
y las muestras GM conocidas. Los autores también informaron la detección
de la secuencia nos en dos de las seis muestras de razas criollas,
y de la secuencia cryIAb en una sola muestra. Como se esperaba,
no se encontraron estas secuencias en las muestras exentas de elementos
GM. La débil intensidad de la amplificación de CaMV 35S en las razas
criollas indicó, según los autores, que el ADN transgénico estaba
presente en una pequeña proporción de granos. Esto concuerda con
análisis similares realizados por el gobierno mexicano, donde se
encontró que de 3 a 10% de los granos de la misma zona contenían
ADN transgénico (Quist
and Chapela, 2001). Para confirmar la identidad de las débiles
bandas de ADN de CaMV 35S amplificadas a partir de las razas criollas,
se sometió a las bandas a otro ciclo de amplificación con la PCR
con el fin de aumentar la cantidad de ADN y luego se las analizó
para obtener sus secuencias de nucleótidos. En todos los casos,
la secuencia obtenida de las bandas de ADN de las razas criollas
coincidió con la secuencia del presunto promotor CaMV 35S.
Pruebas del desplazamiento del transgén en el genoma
Quist y Chapela realizaron la PCR inversa (iPCR) para examinar las
regiones que flanquean el ADN del CaMV 35S y, de ese modo, determinar
dónde se había integrado en el genoma el ADN transgénico. El procedimiento
de iPCR permite amplificar segmentos de ADN adyacentes al ADN de
secuencia conocida (http://www.pmci.unimelb.edu.au/core_facilities/manual/mb390.asp;
Triglia
et al., 1988). La determinación de las secuencias de los productos
de la iPCR dio resultados diversos, que los autores afirmaron que
indicaban la inserción del ADN transgénico en numerosos sitios del
genoma. Los autores señalaron que dos de las secuencias que presuntamente
flanqueaban el CaMV 35S tenían similitudes con parte del gen adh
I usado en varias líneas de maíz Bt para intensificar la expresión
génica, y que otras secuencias eran similares al ADN del maíz no
transgénico. Esto llevó a Chapela y Quist a concluir que el constructo
transgénico era capaz de insertarse en el genoma y luego desplazarse
durante el episodio de transformación original o durante la recombinación
genética que se produce cada vez que se genera una semilla. Esta
afirmación es importante porque, si el promotor CaMV 35S se desplazara
por el genoma, podría activar genes que normalmente no están activos
y alterar, y por lo tanto desactivar, genes que son necesarios para
el crecimiento y el desarrollo normales.
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