Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente una planta transgénica?
Una planta transgénica es la que contiene un gen o genes que han sido introducidos de manera artificial en la estructura genética de la planta usando un conjunto de técnicas de la biotecnología, llamadas colectivamente tecnología del ADN recombinante (ADNr). El ADN empalmado a la porción codificadora de los genes que sirve para regular cómo funcionan, también es transferido a la planta huésped. Los genes insertados, llamados transgenes una vez que son insertados en la nueva planta huésped, pueden provenir de otra planta de la misma especie u otra diferente, o de un tipo de organismo totalmente no emparentado, como una bacteria o un animal. Las variedades de maíz Bt, por ejemplo, contienen un gen de una bacteria (Bacillus thuringiensis) encontrada en el suelo, que hace que el maíz transgénico produzca una proteína insecticida. Se puede alterar el código genético del gen que se transfiere para modificar su función, además de empalmar distintas secuencias reguladoras para controlar cómo se expresa (se activa o desactiva) en la planta. El proceso de trasladar genes de una especie a otra se llama transformación.

Una vez que se crea una planta transgénica, los transgenes pueden ser heredados junto con el resto de los genes de la planta mediante el apareamiento normal por polinización. Los descendientes también son transgénicos cuando adquieren los transgenes en esta forma. Por esto, los fitomejoradores pueden tomar una planta transgénica producida en el laboratorio y usar métodos de mejoramiento tradicional para desarrollar diferentes variedades transgénicas del cultivo adaptadas para usos específicos, todas ellas con la nueva característica proporcionada por los genes introducidos.

A menudo se llama a las plantas transgénicas plantas genéticamente modificadas (GM), si bien el término no es aceptado por algunos investigadores que señalan que todas las plantas cultivadas han sido genéticamente modificadas a partir de su estado silvestre original, mediante la domesticación, la selección y el mejoramiento controlado a lo largo del tiempo. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos usa el término "biomodificado" para describir los cultivos transgénicos. El término ingeniería genética a veces se usa en un sentido más amplio para describir modificaciones genéticas logradas con métodos más tradicionales, sin usar técnicas del ADN recombinante.

Para más información, vea nuestra página sobre cómo se obtienen las plantas transgénicas.

¿Por qué queremos obtener cultivos transgénicos?
Es muy sencillo: el beneficio primario derivado de la capacidad de usar genes de otros organismos es aumentar la cantidad de variabilidad genética disponible para los fitomejoradores, más allá de lo que es posible con los métodos tradicionales de mejoramiento.

el fitomejoramiento tradicional está limitado por la diversidad genética existente dentro de cada especie de cultivo, la diversidad a veces disponible en especies estrechamente emparentadas o, en ocasiones, la diversidad útil creada dentro del mismo cultivo al inducir mutaciones. Con frecuencia no se encuentran genes para características que podrían ser provechosas en una determinada especie de cultivo y, por consiguiente, la capacidad de obtener plantas con características deseables nuevas, tomadas de otras especies, representa un importante avance tecnológico con respecto a los métodos tradicionales de mejoramiento. Las variedades transgénicas obtenidas tomando genes de otros organismos podrían en potencia ser aparentemente tan ordinarias como las plantas de tomate que pueden producir buenos frutos cuando se las cultiva con agua de riego más salada (una característica que algún día podría ser agregada con gran esfuerzo empleando los métodos tradicionales), o tan exóticas como los bananos que producen vacunas para proteger contra enfermedades que atacan al hombre (características novedosas que sería imposible incorporar usando los métodos tradicionales).

Los métodos utilizados para obtener plantas transgénicas también permiten a los científicos cambiar características de los cultivos mediante la alteración del propio código genético del cultivo, la modificación de la función de los productos codificados por los genes o el cambio de la forma en que se expresan los genes (se activan o desactivan). Esta estrategia se ha usado, por ejemplo, para modificar la forma en que maduran los tomates, con el fin de mantener la calidad.

Además de la capacidad de producir cultivos con caracteres novedosos, la ingeniería genética también promete hacer más eficiente el fitomejoramiento o reducir el tiempo necesario para obtener variedades nuevas. La capacidad de insertar sólo uno o unos cuantos genes específicos en las variedades sin introducir también muchos otros genes que pudieran afectar negativamente la calidad de las variedades es a menudo considerada un beneficio importante del empleo de tecnología para producir plantas transgénicas. Dada la enorme inversión de tiempo y dinero dedicados a identificar genes útiles, aplicar técnicas de clonación y transformación y ensayar y evaluar plantas recién transformadas, todo esto antes del cruzamiento tradicional para incorporar las características modificadas en variedades de cultivo adaptadas, algunos señalarían que estamos lejos de concretar este beneficio potencial.

La investigación que emplea plantas transgénicas es un instrumento en extremo valioso y poderoso que contribuye a que los científicos comprendan cómo funcionan las plantas. El conocimiento adquirido con este tipo de investigaciones puede ser aplicado en muchas áreas de la ciencia de las plantas, no sólo en la creación de variedades nuevas con características novedosas.

¿Qué cultivos genéticamente modificados se están realmente cultivando en la actualidad?
Los cultivos genéticamente modificados (GM) más comunes que se cultivan en la actualidad son las variedades transgénicas de soya, canola, algodón y maíz. Las variedades de cada uno de estos cultivos han sido modificadas para que tengan tolerancia a los herbicidas o resistencia a los insectos (o, en ciertos casos, ambas características).

Todas las variedades genéticamente modificadas resistentes a los insectos producidas hasta el momento emplean genes específicos tomados de Bacillus thuringiensis, una bacteria común del suelo, con el fin de producir proteínas que son tóxicas para ciertos grupos de insectos que se alimentan de ellas. En la actualidad, en los Estados Unidos se cultivan sólo variedades de maíz Bt y de algodón Bt, pero las papas Bt estuvieron en el mercado durante varios años hasta que se interrumpió su cultivo en 2001.

Se han utilizado varias modificaciones genéticas diferentes para obtener tolerancia a los herbicidas, la característica general de las plantas GM adoptada en forma más amplia. Se han desarrollado variedades genéticamente modificadas tolerantes a los herbicidas de cada uno de los cuatro cultivos principales antes mencionados, para ser usadas con herbicidas que contienen glifosato (Roundup®) o glufosinato (Liberty®), y algunas variedades de algodón cultivadas en Estados Unidos tienen tolerancia genéticamente modificada a los herbicidas con bromoxinil o sulfonilurea. Las variedades de soya Roundup Ready® de Monsanto son las plantas genéticamente modificadas cuyo cultivo está más difundido.

Aproximadamente la mitad de la papaya producida en Hawai proviene actualmente de variedades genéticamente modificadas resistentes a los virus, pero la mayor parte de los cultivos de papaya en todo el mundo no han sido genéticamente modificados. Hay en la actualidad en los Estados Unidos cierta producción limitada de calabaza genéticamente modificada para que tenga resistencia a los virus.

En total, unos 50 tipos diferentes de plantas genéticamente modificadas (cada una desarrollada a partir de un "evento de transformación" único) han sido aprobados para la producción comercial en Estados Unidos. Esas plantas incluyen 12 cultivos diferentes para tener seis tipos generales de características:

Característica transgénica Cultivos
Resistencia a los insectos Maíz, algodón, papa, tomate
Tolerancia a los herbicidas Maíz, soya, algodón, canola, remolacha, arroz, lino
Resistencia a los virus Papaya, calabaza, papa
Modificación del contenido de aceite Canola, soya
Maduración tardía del fruto Tomate
Esterilidad masculina y sistema de restablecimiento (usado para facilitar el fitomejoramiento) Achicoria, maíz

No todas las variedades genéticamente modificadas que han recibido la aprobación reglamentaria se cultivan en la actualidad. Algunas aún no han sido comercializadas (por ejemplo, las remolachas tolerantes a los herbicidas y la mayoría de los tipos de tomates GM) y otras han sido cultivadas en escala comercial pero fueron posteriormente retiradas del mercado (vea Productos transgénicos cuya producción ha sido suspendida). Hay más detalles sobre los cultivos transgénicos mencionados en el cuadro anterior y breves descripciones de cómo funcionan cada una de las características transgénicas en http://www.comm.cornell.edu/gmo/traits/traits.html. La base de datos sobre OGM de AgBios, en http://www.agbios.com/dbase.php?action=ShowForm es una útil fuente de información sobre cultivos genéticamente modificados que han recibido o están sujetos a aprobación reglamentaria en Estados Unidos y otros países. Puede encontrar información detallada sobre cómo se produjo cada variedad, información básica sobre por qué fue producida y las inquietudes abordadas durante la evaluación de los riesgos para la seguridad ambiental y alimentaria. En nuestra página de Productos transgénicos actuales se pueden encontrar datos estadísticos sintetizados y más información acerca de la producción de cultivos genéticamente modificados en todo el mundo.

¿Hay beneficios económicos auténticos para los agricultores que producen cultivos transgénicos? He leído que no han mejorado los rendimientos y es más costoso sembrarlos.
Han aparecido muchas noticias e informes contradictorios acerca de los beneficios económicos que obtienen los agricultores que adoptan los principales cultivos transgénicos. Es verdad que los agricultores pagan un sobreprecio por las variedades de maíz, soya y algodón genéticamente modificadas (GM) y que estas variedades no tienen en sí un mayor potencial de rendimiento en comparación con las mejores variedades tradicionales disponibles. Los posibles beneficios económicos aportados por los principales cultivos GM actualmente disponibles podrían resultar de un aumento de la protección contra la pérdida del rendimiento provocada por las plagas, la mayor eficiencia en el sistema de producción o ambas cosas. Los beneficios reales parecen variar conforme a una serie de factores, que incluyen el desarrollo del cultivo en cuestión, la característica transgénica en el cultivo (tolerancia a los herbicidas o resistencia a los insectos derivada del Bt), la región donde se producen los cultivos, el tipo de establecimiento agrícola que adopta la tecnología, factores de la producción (en particular las presiones causadas por plagas reales) que pueden variar de un año a otro y de una finca a otra, y el sobreprecio pagado por la semilla transgénica.

Los diferentes métodos usados para analizar o sintetizar los limitados datos disponibles acerca de estas diversas situaciones pueden conducir a interpretaciones muy diferentes. El Servicio de Investigaciones Económicas del USDA ha emitido informes que intentan tener en cuenta estos factores, pero sus análisis todavía no incluyen datos concernientes a los años de producción más recientes. Si bien pueden variar los casos particulares, algunas de las conclusiones generales de los estudios son:

  • El algodón GM tolerante a los herbicidas y el maíz GM tolerante a los herbicidas en general han tenido efectos económicos positivos en las fincas.
  • La soya GM tolerante a los herbicidas no ha tenido en general un efecto económico positivo, pero su adopción fue "muy" rentable en algunas fincas.
  • El algodón Bt en general tuvo un efecto positivo en las fincas.
  • El maíz Bt en general tuvo un efecto económico negativo en las fincas.
Si bien estas generalizaciones pueden proporcionar una "respuesta sencilla" razonablemente imparcial a la pregunta, por favor consulte los informes originales enumerados a continuación para ver un análisis de los factores que influyen en los efectos estimados y para un análisis de cómo estos resultados se relacionan con la adopción de cultivos GM por agricultores estadounidenses. Por ejemplo, aun cuando el análisis mostró que la soya GM aumentó las utilidades netas de algunos agricultores pero no la de los productores de soya GM en general, los sembradíos de soya GM han aumentado cada año desde su introducción hasta alcanzar el 75% estimado de la superficie dedicada al cultivo en Estados Unidos en 2002. Se ha señalado que otros beneficios reconocidos por los agricultores que son más difíciles de medir, como las opciones simplificadas de manejo, pueden ser importantes en la adopción de soyas GM tolerantes a los herbicidas. Se puede consultar el informe de AES Adoption of Bioengineered Crops en http://www.ers.usda.gov/publications/aer810/, y Genetically Engineered Crops: U.S. Adoption and Impacts, en http://www.ers.usda.gov/publications/agoutlook/sep/2002/ao294h.pdf.

¿Ha habido realmente una reducción del empleo de plaguicidas como resultado de la siembra de cultivos transgénicos? Entiendo que se supone que éste es uno de los principales beneficios de los cultivos GM.
Se ha señalado la posibilidad de reducir el empleo de plaguicidas o la sustitución de los plaguicidas actualmente usados en los cultivos tradicionales por otros menos peligrosos para el medio ambiente como un beneficio que aportan ciertos cultivos genéticamente modificados (GM). Así sucedió con las variedades genéticamente modificadas de maíz y algodón que incorporan genes Bt de resistencia a ciertas clases de insectos, cuando se esperaba que los compuestos insecticidas producidos por las plantas eliminaran la necesidad de aplicaciones adicionales de insecticidas para combatir las plagas perseguidas. Los cultivos GM tolerantes a los herbicidas están destinados a ser usados con herbicidas específicos y, por lo tanto, se podría concretar la reducción del empleo de plaguicidas si el cambio a un nuevo programa de aplicación de herbicidas compatible con un cultivo GM particular requiere una cantidad menor de plaguicida que las aplicaciones a las cuales sustituye. Por desgracia, es difícil comparar directamente el impacto de estas sustituciones porque las tasas de aplicación, así como la toxicidad y los riesgos ambientales, varían según los distintos herbicidas. Los patrones del empleo de plaguicidas también varían por razones no relacionadas con el cambio a cultivos GM y esto podría complicar las comparaciones que se hacen en el transcurso del tiempo.

Varios estudios han usado datos reunidos por el USDA o fuentes de la industria para comparar la cantidad de insecticidas o herbicidas aplicados a los cultivos GM con la cantidad usada en los cultivos tradicionales. Las distintas formas de expresar el empleo de plaguicidas (véase la nota Fun with Pesticide Numbers en http://www.comm.cornell.edu/gmo/issues/pestnum.html como ejemplo) y de agrupar los datos han dado como resultado conclusiones diferentes. Un aspecto que no está claro en la mayoría de los análisis es la correlación de los efectos sobre la producción con cambios reales en la cantidad o el tipo de plaguicidas aplicados. Por ejemplo, modificar las aplicaciones de plaguicidas puede afectar los rendimientos gracias a la eficacia del control de las plagas, pero los cambios en el rendimiento también podrían obedecer a algún otro factor de la producción.

Si bien no son irrebatibles, varios estudios han ofrecido las siguientes conclusiones generales:

  • Un modelo econométrico de USDA/ERS que intenta tener en cuenta otras variables indica que, en general, una reducción del empleo de plaguicidas en Estados Unidos se asoció con la adopción de cultivos GM resistentes a los insecticidas y tolerantes a los herbicidas.

  • La mayoría de las comparaciones del empleo de plaguicidas han mostrado reducciones pequeñas o no estadísticamente significativas atribuibles al empleo de maíz Bt, en comparación con las variedades tradicionales de maíz en general. Las razones de esto tal vez sean que muchos de los acres de maíz de la faja maicera estadounidense en realidad no son rociados para combatir específicamente el barrenador europeo del maíz (la principal plaga combatida con las actuales variedades de maíz Bt), ya que los brotes de esta plaga son difíciles de controlar y en extremo variables. Además, los insecticidas usados contra el barrenador europeo del maíz también se emplean para combatir otras plagas de insectos y en general seguirían siendo aplicados independientemente de la presencia o ausencia del barrenador. Algunos estudios han atribuido aumentos regionales del rendimiento a un mejor control del barrenador europeo del maíz en el maíz Bt. En los casos en que esto es cierto, si bien la cantidad total de plaguicidas liberados en el medio ambiente tal vez no disminuya, puede aumentar el rendimiento por unidad de plaguicida aplicado. (Observe que estas estimaciones no cuentan la toxina Bt producida por las plantas como una aplicación de plaguicida.)

  • Al considerar los plaguicidas destinados a las plagas combatidas por el algodón Bt (el gusano del copo de algodón, el gusano de las yemas del tabaco y el gusano rosado del copo de algodón), tanto la cantidad de aplicaciones de insecticidas como las libras de insecticida usadas en el algodón fueron considerablemente inferiores en 1998 y 1999 en seis estados productores de algodón, en comparación con las aplicaciones efectuadas en 1995, antes de la introducción del algodón Bt. Estas reducciones son sustanciales y representan alrededor del 10-14% de la cantidad total de plaguicidas usados en esos estados. No está claro qué proporción de esta reducción es directamente atribuible al empleo de algodón Bt. Se informaron reducciones de las aplicaciones de insecticidas (tratamientos/acre, ajustados para tener en cuenta los cambios en la superficie sembrada) para plagas combatidas con el Bt y disminuciones considerables de la pérdida de rendimiento causada por esas plagas en 12 de los 16 estados productores de algodón de Estados Unidos en 1998 y 1999, en comparación con 1995.

  • · Las aplicaciones de herbicidas a la soya, cuantificadas como total de libras de ingrediente activo herbicida aplicado, en general han aumentado ligeramente con la adopción de variedades GM tolerantes a los herbicidas, en gran medida porque el incremento de la cantidad de libras de glifosato aplicadas a las soyas Roundup-Ready® (el tipo de cultivo GM más ampliamente adoptado en Estados Unidos) fue superior a la reducción de la cantidad de libras de otros herbicidas reemplazados por el glifosato. Se ha postulado que la sustitución de otros herbicidas por el glifosato es benéfica desde el punto de vista ambiental porque el glifosato es menos tóxico para los mamíferos, peces y aves, es menos probable que haya lixiviación y el glifosato es menos persistente en el ambiente que los herbicidas que sustituye.
Referencias y recursos adicionales:
Agricultural Biotechnology: Updated Benefit Estimates, auspiciado por el Centro Nacional para Políticas Agrícolas y Alimentarias, disponible en http://www.ncfap.org/reports/biotech/updatedbenefits.pdf
Genetically Engineered Crops: U.S. Adoption and Impacts; disponible en http://www.ers.usda.gov/publications/agoutlook/sep2002/ao294h.pdf
Genetically Engineered Crops: Has Adoption Reduced Pesticide Use?; disponible en http://www.ers.usda.gov/publications/agoutlook/aug2000/ao273f.pdf
Genetically Engineered Crops for Pest Management in U.S. Agriculture; disponible en http://www.ers.usda.gov/publications/aer786/
Se puede ver un examen adicional de este tema, incluyendo más referencias, en nuestra discusión del potencial de reducir las aplicaciones de herbicidas.

¿Cuáles son las probabilidades de que yo esté ingiriendo alimentos provenientes de cultivos genéticamente modificados?
Según lo que usted coma, podrían ser bastante elevadas las probabilidades de que esté ingiriendo algunos alimentos genéticamente modificados (GM). Se han desarrollado para la comercialización unos 12 tipos diferentes de cultivos alimentarios GM, pero sólo seis de ellos se producen actualmente (maíz, soya, canola, algodón, calabaza y papaya) y existen algunas probabilidades de que sean parte de los alimentos que usted come. Aun cuando sólo hay unas cuantas clases diferentes de cultivos GM que se producen en la actualidad, se ha estimado que hasta el 60-70% de los alimentos que están ahora en el mercado estadounidense pueden contener por lo menos una pequeña cantidad de algún ingrediente derivado de un cultivo genéticamente modificado, más comúnmente el maíz o la soya. Como no hay variedades genéticamente modificadas de la mayoría de los cultivos alimentarios que se producen, puede estar seguro de que esos alimentos completos no están genéticamente modificados. Por lo general es difícil saber con exactitud cuáles alimentos procesados pueden contener algún ingrediente genéticamente modificado, o saber qué porcentaje de esos alimentos podrían provenir de un cultivo GM.

¿Cómo puede ser que los pocos tipos de cultivos GM terminen representando un porcentaje tan alto de nuestros alimentos?
Casi todo el contenido genéticamente modificado de los alimentos actualmente proviene de sólo cuatro cultivos principales: la soya, el maíz, la canola y el algodón (como aceite de algodón). No obstante, productos obtenidos de estos cultivos principales se usan como ingredientes en una amplia gama de alimentos procesados. Unos cuantos ejemplos son ingredientes basados en el maíz tan comunes como el almidón de maíz, la harina de maíz, la masa para tamales, el jarabe de maíz, el aceite de maíz, edulcorantes y ciertas vitaminas. Los ingredientes comunes basados en la soya incluyen el aceite de soya, la harina de soya, la lecitina, extractos proteínicos y vitamina E. Asimismo, se usan aceites de canola y de algodón en muchos productos, como los aderezos para ensaladas, margarinas, queso procesado, productos "no lácteos", hojuelas de papa y de maíz, galletitas y masitas.

Como las variedades tradicionales y GM de estos cultivos en general no se mantienen separadas cuando se las traslada desde las fincas al establecimiento procesador, los alimentos preparados con ingredientes derivados de esos cuatro cultivos principales pueden tener cierto contenido GM. Muchos de los ingredientes derivados de esos cultivos son tan altamente procesados o refinados que podría ser difícil determinar si provienen de cultivos GM, no GM o mezclas de ambos tipos de cultivo.

Los alimentos orgánicos certificados se manejan en forma diferente. Para ser vendidos como "orgánicos", se requiere un registro detallado durante todas las etapas de la producción y procesamiento para asegurar que los cultivos o los ingredientes hechos con ellos no se mezclan con alimentos GM o no producidos en forma orgánica. El Servicio de Extensión Cooperativa en la Universidad de Cornell (Organismos Genéticamente Modificados-Proyecto de Educación sobre Asuntos Públicos) ha desarrollado un análisis informativo de cuáles son las probabilidades de que usted encuentre alimentos GM en el mercado actual, basado en cuáles cultivos genéticamente modificados han sido aprobados para la producción en los Estados Unidos. Para más información, visite el sitio Alimentos GM en el Mercado en http://www.comm.cornell.edu/gmo/crops/eating.html.

¿Puedo evitar los alimentos GM si compro sólo alimentos producidos en forma orgánica?
Sí, si compra alimentos con la etiqueta "100% orgánico", "orgánico" (95% o más de contenido orgánico) o "preparado con [alimento o grupo de alimentos] orgánico" (70-95% de contenido orgánico), usted tendrá cierta certeza de que el alimento no ha sido genéticamente modificado. En Estados Unidos, por ley, los alimentos con estas especificaciones (que aparecen en el cuadro principal de exhibición de la etiqueta del producto) no pueden ser alimentos únicos genéticamente modificados ni contener ingredientes genéticamente modificados, incluidos los ingredientes no orgánicos. Los alimentos con un contenido total de ingredientes orgánicos inferior a 70% pueden tener los componentes orgánicos identificados específicamente en la lista de ingredientes, pero no se exige que los componentes no orgánicos estén exentos de productos genéticamente modificados. Los alimentos incluidos en esta última categoría no pueden llevar la palabra "orgánico" en el cuadro principal de exhibición de la etiqueta.

Los requisitos de etiquetado para los alimentos vendidos como orgánicos en Estados Unidos están definidos en las normas finales para el Programa Orgánico Nacional, que opera bajo la dirección del Servicio de Comercialización Agrícola del USDA. El programa fue autorizado por la Ley de Producción de Alimentos Orgánicos de 1990. La lista de "métodos excluidos" correspondiente a los organismos genéticamente modificados incluye "la fusión celular, la microencapsulación y la macroencapsulación y la tecnología del ADN recombinante (incluida la deleción y la duplicación de genes, la introducción de un gen extraño y la modificación de las posiciones de los genes obtenidos mediante la tecnología del ADN recombinante)". Los métodos excluidos no incluyen "el empleo del mejoramiento tradicional, la conjugación, la fermentación, la hibridación, la fertilización in vitro o el cultivo tisular".

Una preocupación que han expresado algunas personas que se oponen a los alimentos genéticamente modificados, relacionada con las normas para el Programa Orgánico Nacional, es que éstas no abordan específicamente problemas que podrían surgir a causa de la polinización cruzada inadvertida de cultivos producidos en forma orgánica con cultivos genéticamente modificados.

Para más información sobre el etiquetado de alimentos orgánicos, vea la hoja de datos sobre etiquetado del Programa Orgánico Nacional. Se puede ver información completa sobre el Programa Orgánico Nacional en http://www.ams.usda.gov/nop/.

¿Por qué los defensores de la agricultura orgánica ponen objeciones al empleo de genes Bt en los cultivos transgénicos pero aceptan los rociamientos Bt como una medida para combatir los insectos?
El Bt (Bacillus thuringiensis) es una bacteria que existe en forma natural en el suelo y produce proteínas (llamadas proteínas Cry) tóxicas para ciertos insectos. Diversos tipos de las proteínas insecticidas Cry, eficaces contra distintos tipos de insectos, son producidas por diferentes cepas de Bt. Se han usado preparaciones con Bt para rociamientos insecticidas durante más de 40 años y recientemente se han clonado los genes que codifican ciertas proteínas Cry de Bt, que han sido usados para modificar genéticamente varias especies de cultivo con el fin de producir variedades resistentes a los insectos.

Una preocupación importante de muchas personas, no sólo de los productores de cultivos orgánicos, es que el uso difundido de genes Bt en cultivos genéticamente modificados aumentará las probabilidades de que las poblaciones de plagas desarrollen resistencia a las toxinas Bt. Si sucede esto, no sólo disminuirá la utilidad de los cultivos Bt sino que también los agricultores que actualmente utilizan aplicaciones de plaguicidas foliares con Bt podrían sufrir pérdidas importantes. Se ha documentado por lo menos un caso en el que un insecto (la plutela manchada) ha desarrollado resistencia a Bt en respuesta al empleo intensivo de aplicaciones de rociamientos en un entorno agrícola, y se ha comprobado en el laboratorio el desarrollo de resistencia a Bt en varias especies de insectos. La mayoría de los científicos están de acuerdo en que el desarrollo de poblaciones de insectos resistentes es un riesgo potencial asociado con el empleo de cultivos genéticamente modificados Bt. Hay preocupación porque los cultivos Bt genéticamente modificados puedan representar un riesgo de desarrollo de resistencia en los insectos mayor que el representado por las aplicaciones de rociamientos tradicionales, ya que esos cultivos ejercen una presión muy elevada de selección en las plagas y en la actualidad carecen de componentes insecticidas adicionales o de los compuestos sinérgicos encontrados en las esporas Bt, que podrían actuar para prevenir o retrasar el desarrollo de resistencia.

En respuestas a estas preocupaciones, la EPA ha impuesto varios requisitos para desarrollar y poner en práctica estrategias de manejo de la resistencia y para vigilar la resistencia en las poblaciones de insectos. Las disposiciones sobre medidas correctivas, como prohibir cultivos Bt en ciertas zonas sobre la base de los resultados de la vigilancia de las plagas, forman parte de estas normas. Un componente importante de la estrategia de manejo de la resistencia es el requisito de sembrar con variedades no Bt áreas con un tamaño especificado que sirvan como refugios, junto a las variedades Bt de los cultivos. El propósito de esos refugios es mantener una población adecuada de insectos sensibles para que se apareen con insectos que podrían ser portadores de una mutación para la resistencia, con la esperanza de mantener baja la frecuencia de los alelos de la resistencia en la población de insectos. Se exige a las empresas que comercializan semilla de cultivos Bt que informen a los agricultores acerca de los métodos apropiados para integrar las áreas de refugios no Bt con los cultivos Bt, y los agricultores deben firmar contratos donde acuerdan acatar las prácticas de manejo de la resistencia. También se exige a las empresas vigilar el desarrollo de resistencia a los insectos, proporcionar informes anuales sobre la eficacia de los planes de manejo de la resistencia y poner en práctica planes de acción correctiva en el caso de que se detecte resistencia entre las poblaciones de insectos. Existe un debate continuo sobre los requisitos para el diseño de refugios eficaces y hay cierta preocupación acerca de cómo funcionará la estrategia de los refugios. Se están formulando estrategias adicionales para evitar la resistencia, como incluir más de un gen Cry en las variedades de cultivo.

Se pueden encontrar más detalles sobre los requisitos de los refugios y las estrategias de manejo de la resistencia en los siguientes vínculos:
http://www.ext.colostate.edu/pubs/crops/00708.html http://www.extension.umn.edu/distribution/cropsystems/DC7055.html http://www.epa.gov/pesticides/biopesticides/regofbtcrops.htm http://www.asmusa.org/acasrc/pdfs/Btreport.pdf (archivo grande).

¿Cómo sabemos si se pueden ingerir sin riesgos los cultivos genéticamente modificados?
La preocupación básica que tienen muchas personas acerca de los cultivos genéticamente modificados (GM) es la inocuidad de los alimentos preparados con esos cultivos. Si bien continúa existiendo cierta controversia con respecto a esto, no se han encontrado pruebas de que los alimentos preparados con los cultivos genéticamente modificados que están ahora en el mercado sean menos inocuos al ingerirlos que los alimentos preparados con cultivos tradicionales del mismo tipo. Las variedades de cultivos genéticamente modificados están siendo sometidas a un escrutinio científico mucho más riguroso que el que ordinariamente se aplica a las variedades tradicionales, aun cuando muchos científicos han señalado que no existe una distinción estricta entre los riesgos alimentarios planteados por las plantas genéticamente modificadas y los generados por las plantas desarrolladas usando las prácticas tradicionales de mejoramiento.

Las evaluaciones de los alimentos desarrollados mediante la ingeniería genética incluyen las siguientes consideraciones:

  • una evaluación de los métodos usados para desarrollar el cultivo, incluidos los datos biológicos moleculares que caracterizan el cambio genético;
  • la evaluación del fenotipo previsto;
  • la composición química general del alimento nuevo, en comparación con el alimento tradicional similar;
  • el contenido nutricional, en comparación con el de los alimentos tradicionales similares;
  • el potencial de introducir toxinas nuevas;
  • el potencial de causar reacciones alérgicas.

La meta no es establecer un grado absoluto de inocuidad sino, más bien, determinar la inocuidad relativa del producto nuevo de tal modo que haya una certeza razonable de que no habrá ningún daño resultante de los usos a los que está destinado en las condiciones previstas de producción, procesamiento y consumo. Como los cultivos tradicionales tienen antecedentes conocidos de utilización sin riesgos dados ciertos factores de riesgo identificables, se considera que los cultivos genéticamente modificados tienen la misma inocuidad relativa que sus contrapartes tradicionales cuando no difieren considerablemente de los cultivos tradicionales en relación con esos factores de riesgo. Véanse ejemplos de la evaluación de la inocuidad de los alimentos relacionados con dos cultivos genéticamente modificados en http://www.agbios.com/cstudies.php?book=FSA&ev=MON810&chapter=Preface y http://www.agbios.com/cstudies.php?book=FSA&ev=GTS&chapter=Preface.

Algunos críticos de los cultivos GM señalan que la falta de pruebas de efectos nocivos no significa que no existan y que probablemente podrían significar que no hemos hecho los estudios apropiados para documentarlos. Algunos rechazan la idea de que afrontamos los mismos tipos de riesgos con los cultivos GM que con los cultivos desarrollados en forma tradicional, y piensan que el proceso de ingeniería genética en sí introduce riesgos particulares. Una gran preocupación a menudo expresada acerca de la inocuidad de los alimentos GM es el riesgo de modificaciones no intencionales, en potencia nocivas, que pueden eludir la detección en el proceso de evaluación. Es verdad que el número de factores que se examinan para establecer cambios es pequeño en comparación con la cantidad total de componentes producidos por las plantas. Además, sería difícil efectuar comparaciones más extensas de las composiciones químicas de las plantas porque se carece de datos completos que describan la composición de las plantas de cultivo tradicionales, incluyendo el conocimiento de la variabilidad entre las diferentes variedades o la que obedece a influencias ambientales. Se argumenta que el carácter aleatorio de la inserción de transgenes cuando se producen plantas GM puede provocar la alteración de genes importantes y causar efectos considerables pero poco cambio evidente en el fenotipo de la planta. Se pueden encontrar más opiniones y consideraciones acerca de la inocuidad de los alimentos genéticamente modificados en nuestra discusión de los riesgos para la salud del hombre y en http://www.comm.cornell.edu/gmo/issues/issues.html http://www.royalsoc.ac.uk/files/statfiles/document-165.pdf http://www.nap.edu/books/0309069300/html/

¿Por qué hay tanto debate acerca del etiquetado obligatorio de los alimentos genéticamente modificados?
Exigir o no el etiquetado obligatorio de los alimentos genéticamente modificados (GM) es un aspecto importante en el debate acerca de los riesgos y beneficios de los cultivos alimentarios producidos mediante la biotecnología. El problema es complejo porque (1) muchos argumentos expuestos en el debate se basan en desacuerdos acerca de la idoneidad de nuestros conocimientos científicos de las consecuencias de la ingeniería genética, y (2) se requerirían modificaciones considerables en nuestro actual sistema de fabricación y comercialización de alimentos, con impactos económicos en potencia grandes, para poner en práctica el etiquetado obligatorio.

Un elemento esencial de los argumentos en favor del etiquetado obligatorio es que los consumidores tienen derecho a saber qué hay en sus alimentos. Esto es especialmente cierto en el caso de algunos productos obtenidos con la biotecnología en los que no se han resuelto satisfactoriamente cuestiones sanitarias y ambientales. Algunas personas no desean usar productos genéticamente modificados por razones religiosas o éticas. El etiquetado es la única forma de que los consumidores puedan hacer elecciones fundamentadas, cualesquiera que sean sus razones.

Los principales argumentos contra el etiquetado obligatorio han abordado preocupaciones prácticas acerca de los gastos y la logística compleja que se requerirían para asegurar que los alimentos GM y los alimentos tradicionales se mantienen separados, o para poner a prueba todos los alimentos con el fin de detectar un contenido GM. Se argumenta que esas medidas son innecesarias ya que no se han encontrado diferencias significativas entre los alimentos GM actuales y los alimentos tradicionales.

Imponer el etiquetado obligatorio también exigiría resolver otras cuestiones, entre las cuales las más importantes incluyen definir con exactitud qué tipos de tecnologías se abarcarían, decidir qué niveles de tolerancia del contenido o los ingredientes genéticamente modificados se requerirían antes del etiquetado y escoger un método para verificar que los productos han sido etiquetados apropiadamente. Vea en la hoja de datos Labeling of Genetically Engineered Foods [Etiquetado de los alimentos genéticamente modificados] un análisis completo de los argumentos en favor y en contra del etiquetado obligatorio y los problemas que habrá que resolver si se pone en vigor esa legislación.

¿No existen en la actualidad algunos requisitos de etiquetado para los alimentos genéticamente modificados?
Según la política actual, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos no exige automáticamente que se etiqueten todos los alimentos genéticamente modificados. Los alimentos tradicionales y los genéticamente modificados (GM) están todos sujetos a los mismos requisitos de etiquetado y ambos pueden requerir un etiquetado especial cuando productos alimentarios particulares tienen alguna propiedad que es considerablemente distinta de la que los consumidores podrían razonablemente esperar encontrar en ese tipo de alimentos. Por consiguiente, los alimentos genéticamente modificados particulares están sujetos a requisitos especiales de etiquetado cuando la FDA concluye que tienen propiedades considerablemente diferentes tales como:

  • una propiedad nutricional diferente de la encontrada en el mismo alimento de tipo tradicional;
  • un alergeno nuevo que los consumidores no esperarían encontrar en ese tipo de alimentos (un ejemplo hipotético sería una proteína alergénica del cacahuate en el maíz GM u otro cultivo);
  • un elemento tóxico que supera los límites aceptable.

Son ejemplos de alimentos genéticamente modificados que requieren un etiquetado especial los que contienen aceite vegetal obtenido de variedades GM de soya y canola en las que se modificó la composición de ácidos grasos de los aceites extraídos de las semillas de esos cultivos. Como los aceites de esas variedades tienen propiedades nutricionales distintas de las de los aceites obtenidos de variedades tradicionales de soya y canola. los alimentos preparados con ellos deben ser entonces etiquetados para indicar con claridad en qué forma difieren. Se podría leer "canola con un alto contenido de lauratos" o "soya con un alto contenido de ácido oleico" en las etiquetas si se usaran esos productos. La FDA no exige que sean etiquetados como "genéticamente modificados", pero también se podría incluir esa información en la etiqueta.

Hasta el momento, ningún cultivo alimentario genéticamente modificado cultivado a nivel comercial tiene propiedades conocidas que requerirían etiquetar los alimentos derivados del cultivo porque contienen un alergeno nuevo o cantidad excesivas de sustancias tóxicas.

La FDA ha propuesto recientemente pautas voluntarias para el etiquetado de los alimentos que contienen o no contienen ingredientes genéticamente modificados, con el fin de ayudar a la industria a proporcionar información a los consumidores en una forma que la FDA considere exacta y no engañosa, conforme a la política establecida de etiquetado de los alimentos. Se han propuesto leyes federales que exigirían el etiquetado obligatorio de los alimentos genéticamente modificados y a nivel estatal o local se han considerado o están pendientes iniciativas similares. Para más información, véase la hoja de datos Labeling of Genetically Engineered Foods.

¿Han sufrido algunas personas reacciones alérgicas después de ingerir maíz o soya transgénicos?
Algunas personas son alérgicas a las proteínas producidas en forma natural en la soya y podrían sufrir una reacción si son expuestos a la soya o productos de soya tanto tradicionales como transgéncos. No se han informado reacciones alérgicas atribuibles a las proteínas presentes como resultado de la ingeniería genética en la soya transgénica producida a nivel comercial actualmente. Los informes de una proteína alergénica producida como resultado de la ingeniería genética en un tipo particular de maíz transgénico no pudieron ser confirmados por pruebas posteriores.

Si bien no existe ninguna prueba de que se hayan introducido alergenos en los cultivos alimentarios mediante la ingeniería genética, dos incidentes han recibido bastante publicidad y han causado preocupación del público por las alergias alimentarias resultantes de los cultivos transgénicos.

El primer incidente se relacionó con plantas de soya desarrolladas por Pioneer Hi-Bred a comienzos de los años 90. Pioneer utilizó un gen de la nuez de Pará para producir soyas que contenían concentraciones más altas del aminoácido metionina. Querían producir un alimento más nutritivo para las aves de corral, que eliminaría la necesidad de costosos suplementos alimenticios. Mientras que se sometían a pruebas estas soyas transgénicas, las investigaciones patrocinadas por Pioneer descubrieron que la proteína producida por el gen de la nuez de Pará podía causar reacciones alérgicas en los seres humanos. Pioneer interrumpió el desarrollo de estas soyas en 1993 y nunca fueron vendidas o cultivadas para el mercado. Se puede encontrar la descripción de Pioneer del incidente en http://www.pioneer.com/biotech/brazil_nut/default.htm.

El segundo incidente se relacionó con informes de reacciones alérgicas en personas que pueden haber ingerido alimentos que contenían la proteína insecticida llamada Cry9C, una de las diversas formas del insecticida Bt. El gen para esta proteína había sido genéticamente introducido en el maíz Starlink por Aventis CropScience. El empleo del maíz Starlink había sido aprobado sólo como alimento para animales o para propósitos industriales, pero no para el consumo humano, porque las pruebas efectuadas cuando se estaba desarrollando Starlink revelaron que la proteína Cry9C tenía ciertas características en común con otras proteínas de conocidas propiedades alergénicas. Cuando las pruebas realizadas en alimentos tomados de las estanterías de las tiendas dieron resultados positivos para Cry9C, lo cual demostraba que Starlink se había introducido accidentalmente en la provisión de alimentos para el hombre, se puso en marcha un masivo esfuerzo de detección y recuperación de las mercancías en cuestión. En ese momento, surgieron informes de reacciones alérgicas en personas que habían ingerido productos de maíz que tal vez habían sido contaminados con Cry9C. La Administración de Alimentos y Medicamentos y los Centros para el Control de Enfermedades realizaron investigaciones que detectaron 28 casos en los cuales las personas aparentemente habían sufrido reacciones alérgicas a algo, pero la prueba especial establecida por la FDA (un ensayo de inmunoabsorbencia ligada a enzimas, o prueba ELISA, para detectar anticuerpos a la proteína Cry9C en las personas) no encontró pruebas de que las reacciones en las personas afectadas se asociaran con hipersensibilidad a la proteína Cry9C. No obstante, la prueba no es concluyente en un 100%, en parte porque las alergias alimentarias a veces pueden producirse sin concentraciones detectables de anticuerpos para los alergenos. El 27 de julio de 2001 la EPA dictaminó mantener una política de tolerancia cero para la presencia de Cry9C en los alimentos destinados al ser humano, basándose en las sospechas originales de posible alergenicidad. Se puede ver el informe de los CDC en http://www.cdc.gov/nceh/ehhe/Cry9cReport/default.htm. Se puede encontrar más información acerca del incidente con el maíz Starlink en nuestro análisis del maíz Starlink. Hay una discusión más detallada de las preocupaciones acerca de las alergias alimentarias resultantes de los cultivos transgénicos en nuestro análisis de las alergias.

¿Cómo reglamenta el gobierno de Estados Unidos los cultivos genéticamente modificados?
El gobierno federal adoptó por primera vez un "Marco Coordinado para la Reglamentación de la Biotecnología" en 1986. Conforme a este sistema, tres organismos federales tienen autoridad reguladora sobre los cultivos genéticamente modificados (GM). Cada organismo tiene una función diferente para asegurar la inocuidad bajo una legislación específica. Estos organismos y sus responsabilidades reguladoras son:

  • El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), por medio del Servicio de Inspección Sanitaria Animal y Vegetal (APHIS), es responsable de asegurar que todo organismo, incluidos los organismos genéticamente modificados, no se convertirán en plagas que pueden causar daños si son liberados en el medio ambiente. El APHIS ha usado su autoridad para otorgar permisos y establecer las normas para las pruebas sobre el terreno de los cultivos genéticamente modificados. Estos cultivos no pueden ser comercializados hasta que el APHIS les haya otorgado la categoría de "no reglamentados" después de una revisión satisfactoria de los datos de pruebas efectuadas sobre el terreno. Hay información detallada sobre los procedimientos que usa el APHIS para reglamentar las plantas genéticamente modificadas en http://www.aphis.usda.gov/ppq/biotech/.

  • La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) es responsable de asegurar la inocuidad de la mayoría de los alimentos (excepto la carne de res, la carne de aves de corral y ciertos productos de huevos, que son reglamentados por el Departamento de Agricultura), incluidos los alimentos provenientes de cultivos genéticamente modificados. Si el contenido de alergenos, nutrientes y toxinas de los alimentos GM nuevos está dentro de los límites normales encontrados en el mismo tipo de alimento tradicional, la FDA no reglamenta el alimento GM en forma diferente. Hasta el momento, todos los alimentos genéticamente modificados presentes en el mercado estadounidense han pasado por un proceso de revisión voluntaria, donde la FDA determina si "no son sustancialmente diferentes" de los alimentos tradicionales del mismo tipo, consultando a quienes producen los alimentos GM nuevos para identificar posibles fuentes de diferencias y revisando luego un resumen oficial de datos presentado por el productor. Recientemente, la FDA ha anunciado una norma nueva que haría obligatoria la consulta previa al ingreso al mercado. La FDA tiene autoridad para ordenar que se retiren alimentos del mercado en cualquier momento si se encuentra que son peligrosos, o para exigir el etiquetado de cualquier alimento que tenga cantidades diferentes de alergenos, nutrientes o toxinas de las que un consumidor esperaría encontrar en ese tipo de alimentos. Se ofrece información proporcionada por la FDA acerca de su función en la reglamentación de los alimentos GM en http://vm.cfsan.fda.gov/~lrd/biotechm.html.

  • La Agencia de Protección Ambiental (EPA) evalúa la inocuidad de todo plaguicida producido por plantas genéticamente modificadas. La EPA llama "protectores incorporados a las plantas" (PIP) al ADN y las proteínas nuevas producidos mediante la ingeniería genética en las plantas para protegerlas contra las plagas y reglamenta su empleo en la misma forma en que reglamenta el uso de otros plaguicidas. Los documentos de la EPA concernientes a los protectores incorporados en las plantas se encuentran en http://www.epa.gov/pesticides/biopesticides/.

Según el Marco Coordinado, algunos tipos de cultivos genéticamente modificados podrían no estar sujetos a la supervisión de las tres dependencias juntas. Por ejemplo, una planta ornamental como la petunia, modificada para que tenga flores que duren más, tal vez sólo tenga que cumplir con los requisitos del APHIS, pero un cultivo alimentario como la soya modificada para producir un compuesto insecticida estaría sujeto a las normas de las tres dependencias. Algunos estados imponen reglamentos adicionales, pero Colorado en la actualidad no tiene requisitos adicionales. También los Institutos Nacionales de Salud (NIH) han desarrollado procedimientos concernientes a la inocuidad para la investigación con el ADN recombinante. La mayoría de las instituciones que desarrollan cultivos genéticamente modificados siguen las normas de los NIH y éstas son obligatorias para las investigaciones patrocinadas con fondos federales.

Se puede consultar un panorama útil del proceso regulador en Estados Unidos, incluidos los vínculos con información acerca de las leyes que otorgan autoridad a las dependencias y sus normas y reglamentos básicos, en http://www.aphis.usda.gov/ppq/biotech/usregs.html. El proceso regulador es complejo y proponen cambios las mismas dependencias reguladoras, grupos de revisión científica independientes y el público. Se pueden encontrar análisis detallados de cómo funciona el sistema regulador y de algunas cuestiones planteadas por los críticos del sistema actual en los vínculos siguientes: nuestra página sobre la evaluación y reglamentación de los cultivos, /TransgenicCrops/evaluation.html,
la página de la Universidad de Cornell en http://www.comm.cornell.edu/gmo/regulation/reg.html, y el sitio web de AgBios en http://64.26.172.90/agbios/regulate.php?action=USA

¿Cómo se usa la "equivalencia sustancial" para determinar la inocuidad de alimentos genéticamente modificados?
El principio de la equivalencia sustancial es un elemento esencial del actual proceso de evaluación de los riesgos, usado para determinar la inocuidad de alimentos nuevos producidos mediante la biotecnología. Básicamente, ese concepto es que los cultivos o alimentos nuevos, como los obtenidos usando la ingeniería genética, se pueden comparar con los mismos tipos de alimentos o cultivos tradicionales que tienen antecedentes conocidos de uso inocuo dados ciertos factores de riesgo conocidos.

Se puede comparar una serie de propiedades de los alimentos nuevos y los tradicionales, como las cantidades de nutrientes, sustancias tóxicas y posibles alergenos, teniendo en cuenta los patrones establecidos de procesamiento y consumo. Si la comparación revela que no hay diferencias significativas entre los dos tipos de alimentos, se supone que el alimento nuevo no es menos inocuo que el tradicional.

La equivalencia sustancial no es una evaluación de la inocuidad absoluta de un producto nuevo de la biotecnología sino, más bien, un método práctico para establecer la inocuidad del alimento en comparación con un producto tradicional análogo cuyos grados de riesgo y de inocuidad se conocen. En la práctica, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos encuentra que los alimentos obtenidos mediante la biotecnología "no son sustancialmente diferentes" de los alimentos tradicionales, no son sometidos a reglamentaciones diferentes y se los considera intercambiables con los alimentos tradicionales disponibles en los Estados Unidos. Cuando se encuentra que un producto no es sustancialmente equivalente a otro ya existente, se requerirán otras investigaciones concentradas en las diferencias identificadas con el fin de establecer los factores de riesgo.

La ausencia de equivalencia sustancial no implica necesariamente que el producto nuevo no es seguro. Por ejemplo, la soya genéticamente modificada para producir aceite con una composición diferente de ácidos grasos (una diferencia nutricional identificada) con respecto a las soyas tradicionales, podría tener una ventaja sobre el aceite de soya tradicional cuando se usa el aceite para cocinar porque el aceite de soya GM elimina la necesidad de hidrogenación industrial, que produce ácidos transgrasos no deseables. Los alimentos totalmente nuevos, cuando no se han consumido nunca materiales similares, no podrían ser evaluados usando la equivalencia sustancial y tendrían que ser evaluados únicamente sobre las bases de sus propias características.

Los críticos de nuestro actual proceso de evaluación argumentan que la comparación de los alimentos genéticamente modificados y los tradicionales para detectar diferencias en relación con unos cuantos factores de riesgo conocidos no es una prueba adecuada de que los alimentos genéticamente modificados sean inocuos para el consumo humano. La preocupación se concentra en posibles efectos imprevistos que pueden eludir el examen y en el hecho de que la equivalencia sustancial nunca ha sido apropiadamente definida ni puede en realidad ser puesta a prueba por completo.

Se puede ver un análisis más detallado de cómo se usa la equivalencia sustancial para evaluar la inocuidad de alimentos nuevos y cuáles son las principales limitaciones en http://www.agbios.com/cstudies.php?book=FSA&ev=MON810&chapter=Concepts. Una reciente reseña científica publicada por la Real Sociedad del Reino Unido también contiene una crítica detallada de la equivalencia sustancial. Se puede encontrar este informe en http://www.royalsoc.ac.uk/files/statfiles/document-165.pdf.

¿Por qué las plantas GM tienen genes de la resistencia a los antibióticos? ¿No representa esto un riesgo de que se desarrollen cepas de bacterias resistentes?
Con frecuencia se usan genes de la resistencia a los antibióticos en varias etapas de la creación de plantas mediante la ingeniería genética porque son "marcadores seleccionables" convenientes. Las bacterias o células de las plantas sin un gen de la resistencia al antibiótico usado pueden morir cuando se les aplica el antibiótico. Por consiguiente, cuando los científicos unen el gen para la característica deseada en una planta con un gen de la resistencia a los antibióticos pueden separar las células portadoras del gen deseado de las que no lo poseen exponiéndolas al antibiótico. Los genes de la resistencia a los antibióticos terminan en las plantas genéticamente modificadas como un exceso de equipaje cuya función ya no se necesita una vez que se completa el proceso de producirlas.

Ha surgido la preocupación acerca de la posibilidad de que los genes de resistencia a los antibióticos usados para producir plantas transgénicas pudieran ser transferidos a microorganismos que habitan el aparato digestivo del hombre u otros animales que ingieren esos microorganismos y, por lo tanto, pudieran contribuir al ya serio problema de agentes patógenos resistentes a los antibióticos. Se sabe que, en la naturaleza, se produce la transferencia de ADN de un microbio a otro (transferencia horizontal de genes) y se ha observado esa transferencia en algunos experimentos de laboratorio bajo condiciones específicas, pero aún no se han determinado de manera experimental las probabilidades de que se transfiera ADN desde el material vegetal presente en el aparato digestivo a los microbios. Se piensa que, para que fuera posible esa transferencia, tendría que originarse en el consumo de alimentos frescos, ya que la mayoría de los procesos degradarían el ADN de la planta. Además, hay pruebas de que la mayor parte del ADN se degrada con rapidez en el aparato digestivo. Sin embargo, los resultados de un experimento reciente han indicado que la transferencia horizontal de ADN de plantas genéticamente modificadas se puede producir en el aparato digestivo humano bajo ciertas circunstancias. En general, parece ser bajo el riesgo de que genes de la resistencia a los antibióticos provenientes de plantas transgénicas lleguen a microorganismos.

Una segunda preocupación que despierta el empleo de ciertos genes de la resistencia a los antibióticos es que éstos pudieran reducir la eficacia de los antibióticos ingeridos simultáneamente con alimentos transgénicos portadores del gen de la resistencia al antibiótico en cuestión. En los casos en que se ha identificado esto como un riesgo sobre la base del mecanismo de la resistencia, los estudios han señalado que la probabilidad de que sucediera eso era muy escasa a causa de la rápida digestión de las enzimas desactivadoras producidas por el gen transgénico de la resistencia. La mayoría de las plantas transgénicas no son portadoras de genes de la resistencia a los antibióticos comúnmente usados para tratar infecciones en el ser humano.

Si bien parece ser bajo el riesgo de crear problemas adicionales de resistencia a los antibióticos en los microorganismos como consecuencia del empleo de genes de la resistencia en las plantas transgénicas, se están tomando medidas para reducir el riesgo y eliminar gradualmente el empleo de esos genes. La FDA recomienda que los productores de cultivos transgénicos usen sólo antibióticos que no son comúnmente empleados para tratar enfermedades en el ser humano. Los científicos están desarrollando y usando marcadores seleccionables diferentes y también están experimentando con métodos para eliminar los genes de la resistencia a los antibióticos antes de que las plantas sean lanzadas para uso comercial. Se puede encontrar una discusión más amplia de las preocupaciones generadas por el empleo de genes de la resistencia a los antibióticos en las plantas genéticamente modificadas en nuestro examen de esos genes y en un informe elaborado por la Real Sociedad, http://www.royalsoc.ac.uk/files/statfiles/document-56.pdf

¿La ingestión de ADN extraño presente en las plantas transgénicas representa un riesgo para la salud?
No es probable que la ingestión de ADN represente un riesgo sognificativo para la salud del ser humano o los animales y no hay pruebas que indiquen que existe algún riesgo adicional generado por los transgenes presentes en las plantas genéticamente modificadas.

Los regímenes alimentarios normales de los seres humanos y otros animales contienen grandes cantidades de ADN. Este ADN proviene no sólo de las células de los diversos tipos de plantas o animales que forman parte de los alimentos sino también de todo microorganismo o virus contaminante que puede estar presente dentro de los alimentos o sobre ellos. Hemos estado expuestos a esta variedad de ADN durante toda nuestra historia.

La mayor parte del ADN que ingerimos es degradado en el aparato digestivo, pero ciertos experimentos han revelado que se pueden encontrar pequeñas cantidades de él en algunas células del organismo. Se piensa que es improbable que este ADN se incorpore en el ADN de esas células, pero, aun cuando lo hiciera, son muy escasas las probabilidades de que produjera algún efecto nocivo en el organismo.

Hay indicios de que ciertos tipos de elementos genéticos intactos han sido incorporados en el ADN humano en algún momento de nuestra historia, pero no se conocen consecuencias negativas para nuestra salud que puedan ser atribuidas a esto. Parece que estamos bien adaptados para manejar la exposición al ADN y no hay ninguna razón evidente de que el ADN de otros organismos introducido en los cultivos mediante la ingeniería genética pudiera tener algún efecto adicional. Se pueden encontrar referencias acerca de la investigación en esta área y una discusión más amplia en nuestro examen de la ingestión del ADN o en una revisión más extensa de los riesgos planteados por los cultivos genéticamente modificados, publicada por la Real Sociedad del Reino Unido. Este último informe está disponible en http://www.royalsoc.ac.uk/files/statfiles/document-56.pdf.

He oído los términos "deriva genética" e "intrusión genética" en el debate acerca de los cultivos genéticos. ¿Qué significan?
Los términos "deriva genética" o "deriva de polen" usados en este contexto se refieren a la transferencia no intencional de polen desde cultivos transgénicos a cultivos tradicionales vecinos, efectuada por el viento o los insectos. Las semillas producidas en el cultivo tradicional como resultado de la polinización por el cultivo transgénico también contendrán los genes del cultivo transgénico. El término se usa para describir problemas de contaminación de cultivos no genéticamente modificados por transgenes, en la misma forma que se usa "deriva de plaguicida" para describir la contaminación de cultivos que no se pretende rociar con el plaguicida que es desplazado por el viento. También se podría encontrar la frase "flujo de genes de un cultivo a otro" usada para describir la transferencia de genes de una variedad de cultivo a otra mediante la polinización cruzada. El término "deriva genética" tiene un significado diferente en el ámbito de la genética de poblaciones.

Desde hace mucho tiempo los productores de semilla se han preocupado por prevenir la polinización cruzada entre las variedades de cultivos con el fin de mantener la pureza (la identidad genética) de cada una de las variedades que producen. Las probabilidades de una deriva de polen desde cultivos transgénicos ha generado preocupaciones adicionales acerca de la pureza o "identidad" de los cultivos que ingresan en el mercado. Por ejemplo, los cultivos destinados al mercado de productos orgánicos no pueden ser genéticamente modificados. ¿Qué sucede si son parcialmente polinizados por un cultivo genéticamente modificado? ¿Pueden ser vendidos como orgánicos? ¿Qué grado de tolerancia, si la hay, puede establecerse para tener en cuenta las pequeñas cantidades de polinización cruzada? ¿Quién es responsable de prevenir la polinización cruzada? ¿Es un productor culpable de "intrusión genética" si el polen de su cultivo afecta la comerciabilidad del cultivo de un vecino? Los productores de cultivos tradicionales para exportación también afrontan estos problemas porque algunos mercados han prohibido los alimentos genéticamente modificados.

Es más probable que haya deriva de polen en los cultivos de polinización cruzada natural como el maíz, que en cultivos en los que es muy elevada la autopolinización, como la soya. Se pueden prevenir los problemas manteniendo cuidadosamente entre las diferentes variedades distancias de aislamiento que son específicas para cada cultivo. A veces se emplean estrategias adicionales, como las franjas limítrofes alrededor de los campos para atrapar el polen. Se puede ver más información acerca de los problemas que surgen del potencial de "intrusión genética" en nuestra discusión del flujo de genes de un cultivo a otro.

Estoy preocupado por los informes del hallazgo de ADN transgénico en razas criollas de maíz mexicano. ¿No es esto una prueba de que los cultivos transgénicos causarán un daño ambiental al reducir la diversidad genética?
Los genes introducidos en los cultivos pueden ser transmitidos mediante la polinización a otras plantas de la misma especie o a parientes silvestres sexualmente compatibles. La hibridación de los cultivos transgénicos con otras plantas plantea problemas ambientales en varios frentes, incluida la posible introducción de características que podrían aumentar las propiedades de maleza de ciertas especies, la posibilidad de afectar la diversidad genética o la situación ecológica de poblaciones de plantas naturales que no son malezas y el potencial de afectar la diversidad genética encontrada en las razas criollas de los cultivos (las variedades tradicionales adaptadas al lugar). Por supuesto, también se produce el flujo de genes desde cultivos tradicionales, no modificados genéticamente, y este fenómeno ha provocado cambios no deseables en ciertas poblaciones de plantas naturales y la evolución de malezas más agresivas para varios cultivos. Muchos factores influyen en las posibles consecuencias del flujo de genes desde los cultivos y no se sabe si es más o menos probable que los cultivos transgénicos provoquen efectos nocivos.

Informes recientes sobre el ADN transgénico encontrado en maíz cultivado en el sur de México, a pesar de la moratoria establecida por el gobierno desde 1998 para la siembra del maíz transgénico, generó gran preocupación ya que esta región es un centro de diversidad genética para el país y no se conocen los efectos potenciales de transgenes introducidos desde las variedades genéticamente modificadas sobre las razas criollas o parientes silvestres del maíz que se cultivan allí. Si bien el estudio que informa la presencia de ADN transgénico en México ha generado controversia acerca de la metodología usada y ciertas conclusiones, en general no se cuestiona la posibilidad de que haya maíz transgénico en México. No obstante, se requerirán vigilancia e investigaciones adicionales para conocer los efectos reales sobre la diversidad genética, si los hay, causados por la introducción de algunos genes específicos en las poblaciones de maíz de México. Son válidas las preocupaciones acerca de la dificultad de controlar la propagación de transgenes mediante el flujo de genes de un cultivo a otro o de un cultivo a una planta silvestre. Los ejemplos de las investigaciones existentes sobre genética de poblaciones indican que no habrá una respuesta universal para describir los riesgos del flujo de genes de cualquier cultivo transgénico determinado. Cada tipo de cultivo transgénico desarrollado debe ser específicamente evaluado para determinar los diversos riesgos ambientales relacionados con el posible flujo de genes.

Para una revisión en profundidad del informado descubrimiento de ADN transgénico en el maíz mexicano, la controversia que rodea los estudios y las posibles consecuencias, vea nuestra discusión del maíz GM en México. Se puede consultar información adicional acerca de los problemas del flujo de genes desde los cultivos transgénicos en:
http://www.comm.cornell.edu/gmo/issues/hgt.html
/TransgenicCrops/croptoweed.html Ellstrand, Norman C. 2001. When Transgenes Wander, Should We Worry? Plant Physiology, Vol. 125, pp. 1543-1545, disponible en http://www.biotech-info.net/wandering_transgenics.html.

¿El trigo Clearfield® tolerante a los herbicidas, como la variedad Above desarrollada en la Universidad de Colorado, incorpora una característica transgénica?
Bajo la marca Clearfield® se venden variedades de cultivos tanto transgénicas como tradicionales. Los compradores deben verificar la información proporcionada para la variedad de interés particular.

El trigo Above no es una variedad transgénica. Los investigadores de American Cynamid, ahora parte de la Corporación BASF, identificaron la característica de la tolerancia a los herbicidas con imidazolinona en una planta de trigo después de la exposición a un mutágeno químico. La característica de tolerancia a los herbicidas fue transferida a variedades de trigo adaptadas mediante el cruzamiento tradicional y posteriormente Above fue seleccionado a partir de poblaciones mejoradas, mediante la segregación para obtener tolerancia a los herbicidas y otras características. Se considera que el proceso de mutagénesis inducida usado para desarrollar la tolerancia a los herbicidas es una técnica de mejoramiento tradicional y no se considera que Above sea genéticamente modificado.

La Corporación BASF todavía posee el gen para la tolerancia a los herbicidas IMI que se usa en Above. Hay más información sobre la variedad de trigo Above y el sistema de producción de Clearfield® en http://wheat.colostate.edu/03116.html (archivo html) o en http://wheat.colostate.edu/03116.pdf (archivo pdf).

La Corporación BASF también posee genes de tolerancia a la imidazolinona usados en variedades de maíz, canola, arroz y girasol, además de en el trigo tolerante a la imidazolinona, como Above. Todos se comercializan como variedades Clearfield®. Los genes de tolerancia a los herbicidas usados en estos cultivos también fueron derivados en forma individual mediante mutagénesis (se identificó el gen de tolerancia IMI del girasol como una mutación en una población natural de girasoles) y las variedades que incorporan esos genes solos no son transgénicas. Sin embargo, hay cierta confusión porque algunas variedades de maíz incorporan tanto el gen de tolerancia a los herbicidas IMI como una característica transgénica, la resistencia a los insectos derivada de Bt. Estas variedades de maíz Clearfield® son plantas transgénicas, genéticamente modificadas, pero la tolerancia a los herbicidas no es la característica transgénica. Se puede encontrar más información en el sitio web de BASF en http://www.clearfieldsystem.com/html/gmo.html.

Scott Reid, de la Universidad Estatal de Colorado, proporcionó el contenido de esta página, con el patrocinio de Extensión Cooperativa de la Universidad Estatal de Colorado.

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