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Ingerir ADN extraño
Cuando los científicos desarrollan una planta transgénica,
insertan fragmentos de ADN que originalmente no existían
en esa planta. A menudo esos fragmentos de ADN provienen
de especies totalmente diferentes, como virus y babcterias.
¿Hay algún peligro generado por la ingestión de este
ADN "extraño"?

Fuente: Foodfuture,
Food and Drink Federation
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Ingerimos ADN cada vez que comemos algo. El ADN
es el plan maestro de la vida y todos los seres
vivos -vacas, gallinas, maíz, trigo, hongos, E.
coli y algunos virus- contienen ADN en muchas
de sus celdas. Ingerimos el ADN de bacterias y
virus sin tener el propósito de hacerlo, ya que
esos organismos están adheridos a las carnes,
cereales y hortalizas que comemos. Este ADN es
en parte similar a nuestro ADN humano, pero en
conjunto resulta extraño para nuestro organismo.
¿Qué sucede con este ADN? La mayor parte de él
se descompone en moléculas más básicas
cuando digerimos la comida. Una pequeña cantidad
no se descompone y es absorbida en el torrente
sanguíneo o excretada en las heces.
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Investigadores en Alemania (Schubbert
et al., 1997) dieron a ratas alimentos que contenían
una secuencia detectable e inocua de ADN y rastrearon
su avance a través del tracto gastrointestinal y el
cuerpo. Alrededor del 5% del ADN, constituido por pequeños
fragmentos con una longitud de 100 a 1,700 pares de
bases, era detectable en el intestino delgado, el intestino
grueso y las heces hasta ocho horas después de comer.
Se encontraron cantidades muy pequeñas de ADN (alrededor
de 0.05% de la cantidad originalmente presente en la
comida) en el torrente sanguíneo hasta ocho horas después
de comer. Estos fragmentos podían tener una longitud
de hasta 700 pares de bases. También se encontraron
fragmentos de ADN extraño en el hígado y el bazo hasta
18 horas después de la comida. Las pruebas no detectaron
ningún ADN extraño 42 horas después de una sola comida.
Se ha realizado este experimento con tres tipos diferentes
de ADN: una secuencia del virus M13 que ataca a las
bacterias, el gen GFP que permite a la medusa producir
un color verde fluorescente, y el gen de la enzima rubisco,
que interviene en la fotosíntesis de las plantas. En
estos tres casos, se pudieron detectar cantidades pequeñas
de ADN extraño en los órganos internos de los ratones
después de la comida (Doerfler,
2000).
Cuando se dio a ratonas preñadas alimentos que contenían
ADN en cantidades detectables, se observó el ADN en
diversos órganos de los fetos y los ratones recién nacidos.
Esto indica que el ADN extraño puede viajar desde el
torrente sanguíneo de la madre a través de la placenta
hasta el feto. Se encontró que parte del ADN estaba
estrechamente asociado con cromosomas de los ratones,
lo cual lleva a especular que tal vez haya sido incorporado
en los cromosomas (Doerfler,
2000).
En contraste con los experimentos que muestran la
persistencia del ADN extraño en los ratones, un experimento
con pollos mostró que el ADN extraño se descompone con
rapidez. Investigadores en Gran Bretaña (Chambers
et al., 2002) alimentaron a pollos con maíz transgénico
y buscaron secuencias de ADN transgénico en el cultivo,
el estómago y el intestino de las aves. Se detectaron
algunas secuencias de ADN en el cultivo y el estómago,
pero ninguna en el intestino, lo cual indica que el
ADN fue rápidamente descompuesto por el proceso digestivo
en los pollos.
El ADN también puede ser destruido con rapidez en
las ovejas. En pruebas de laboratorio, investigadores
ingleses (Duggan
et al., 2000) extrajeron ADN de maíz transgénico
y lo mezclaron con saliva y líquido gástrico de ovejas.
Las secuencias de ADN todavía fueron detectadas en la
mezcla de saliva y ADN después de 24 horas, pero el
ADN resultó destruido en un minuto por los líquidos
gástricos.
¿Qué le sucede al ADN extraño que llega a los tejidos
de un organismo? Sospechamos que el sistema normal de
defensa del cuerpo finalmente destruye los fragmentos
de ADN extraño. Si algunos fragmentos se incorporaran
en el ADN del huésped, podrían ser desactivados por
los mecanismos que controlan la actividad de los genes.
Nuevas investigaciones en esta área ayudarían a determinar
exactamente cómo los seres humanos han logrado ingerir
ADN por miles de años sin notar ningún efecto como resultado
de los diminutos fragmentos que se escabullen en el
torrente sanguíneo. Hasta el momento no hay pruebas
de que el ADN de cultivos transgénicos sea más peligroso
para nosotros que el ADN de los cultivos tradicionales,
los animales y los microorganismos acompañantes que
hemos estado ingiriendo durante todas nuestras vidas.
Se han planteado interrogantes acerca de un fragmento
de ADN en particular, el ADN del virus del mosaico de
la coliflor, que ha sido ampliamente usado en el desarrollo
de plantas transgénicas. Este tema se aborda en la sección
sobre el promotor CaMV.
Para conocer una opinión de que la ingestión de plantas
transgénicas no representa ninguna amenaza para la salud
humana, vea el informe 2002 de la Real Sociedad británica,
"Genetically modified plants for food use and human
health-an update" (http://www.royalsoc.ac.uk/files/statfiles/document-165.pdf).
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