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La alergenicidad

La posibilidad de que pudiera producirse un aumento de la cantidad de reacciones alérgicas a los alimentos como resultado de la modificación genética tiene un poderoso ascendiente emocional. Los padres de un niño que tiene una alergia severa, ya condicionados a escudriñar las etiquetas de los alimentos para detectar síntomas de advertencia, están comprensiblemente preocupados porque se pudiera haber introducido un peligro adicional e impredecible en los alimentos que compran. Aun las personas que nunca han experimentado una reacción alérgica tal vez se preocupen por estar expuestos a sustancias nuevas de las cuales no existe un historial de inocuidad o toxicidad.

Sin embargo, hasta el momento no hay pruebas de que los alimentos genéticamente modificados puedan causar más reacciones alérgicas que los alimentos tradicionales. El proceso de modificación genética en sí no origina alergenos. La naturaleza de los genes que se escojan para la transferencia determinará si se introducen o no alergenos en la planta huésped que se modifica. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) examina los alimentos transgénicos propuestos y compara los posibles alergenos con una lista de verificación de características cuya asociación con la alergenicidad ya ha sido detectada.

Fuente: FDA

En varios años de poner a prueba docenas de cultivos transgénicos propuestos, sólo se han descubierto dos posibles problemas: una soya que fue retirada del proceso de desarrollo y el ahora famoso maíz StarLink.

La soya,desarrollada por Pioneer Hi-Bred, fue modificada mediante la introducción de un gen de la nuez de Pará. La intención era mejorar la calidad nutricional de la soya agregando el aminoácido metionina, contenido sólo en pequeñas cantidades en la soya pero abundante en la nuez de Pará. Como son frecuentes las alergias a las nueces, el empleo de una nuez como donador del transgen hizo fruncir el ceño a los encargados de los reglamentos. Se sometió a pruebas la soya transgénica (Nordlee et al., 1996) y se descubrió que las personas que tenían reacciones alérgicas a la nuez de Pará también presentaban esas reacciones a la soya genéticamente modificada. Parece que el gen escogido para mejorar la calidad nutricional es uno de los genes que desencadenan reacciones alérgicas. Pioneer tenía la intención de comercializar la soya sólo como alimento para los animales, pero la dificultad de mantener este tipo de alimentos separados de los destinados al consumo humano durante la cosecha, el transporte y el almacenamiento, fue motivo de reflexión. Pioneer decidió no pedir la aprobación para comercializar la soya. Nunca fue aprobada por el gobierno y nunca fue cultivada a nivel comercial ni vendida en tiendas. Hay más información sobre esto en http://www.comm.cornell.edu/gmo/issues/brazilnut.html.

El maíz StarLink, desarrollado por la empresa Aventis, estaba originalmente destinado a ser vendido como un maíz para todo uso, pero la preocupación de que pudiera ser alergénico llevó a que fuera aprobado sólo como alimento para los animales. Si bien el resultado obtenido en 2001 es que el maíz StarLink probablemente no sea alergénico, sigue el debate científico y un grupo de expertos todavía no puede llegar a un consenso acerca de la idoneidad de los datos. A continuación se presentan algunos de los puntos que se discuten.

  • Los datos proporcionados por Aventis indicaban que la proteína de StarLink se degrada con la humectación o el calentamiento, de modo que los alimentos procesados en el comercio y los preparados en el hogar mediante mezcla y horneado contendrían sólo cantidades muy bajas de proteína intacta. El grupo asesor señaló que podrían persistir cantidades más altas de la proteína, capaces de causar reacciones alérgicas, pero que tal vez no serían detectables mediante las pruebas actuales si la humectación y el calentamiento modifica la forma de la molécula.
  • A pesar de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no encontraron pruebas de que la proteína de StarLink hubiera causado reacciones alérgicas en personas que informaron efectos nocivos para la salud como resultado de ingerir productos basados en el maíz, los científicos del grupo dijeron que el procedimiento usado por los CDC quizás no fuera suficientemente sensible.
  • Los médicos no han comunicado casos de posible alergenicidad al maíz StarLink. No obstante, los integrantes del grupo asesor sugirieron que el gobierno debería actuar con más energía en la recolección de información acerca de casos que tal vez no hayan sido comunicados.

Se invita a los lectores interesados en este problema a consultar el informe (http://www.epa.gov/scipoly/sap/2001/july/julyfinal.pdf) elaborado por el grupo de científicos independientes de la FDA, concerniente a la validez de las pruebas.

Si bien no se ha resuelto el problema de la alergenicidad, el grupo observó que la estimación efectuada por el gobierno a comienzos de 2001 de un porcentaje de alrededor de 0.4% de StarLink presente en la provisión de maíz para consumo humano del país probablemente era una sobreestimación, y que las medidas enérgicas tomadas por el gobierno y por Aventis habían reducido la cantidad a menos de 0.125% para el verano de 2001.

Las pruebas para determinar la alergenicidad son complejas y requieren reacciones en tubos de ensayo y respuestas en sujetos vivos. Se puede usar a personas y animales como sujetos vivos y los investigadores están considerando la posibilidad de emplear diversos animales, como ratas, perros, cerdos, cobayos y ratones, que podrían servir como útiles sustitutos de las personas en las pruebas. Los animales no siempre permiten predecir con exactitud las reacciones alérgicas en el hombre. Antes de la investigación sobre la soya modificada con un gen de la nuez de Pará (Nordlee et al., 1996), otros investigadores (Melo et al., 1994) habían ensayado la misma proteína de la nuez de Pará en ratas y ratones y concluido que no era un alergeno importante. El aumento de la demanda de esas pruebas con cultivos genéticamente modificados probablemente impulsará el perfeccionamiento de las pruebas para detectar alergenos.

Para más información consulte Pew Initiative on Food and Biotechnology en http://pewagbiotech.org/buzz/display.php3?StoryID=12 y el informe 2002 de la Real Sociedad británica, "Genetically modified plants for food use and human health--an update" (http://www.royalsoc.ac.uk/files/statfiles/document-165.pdf).


Última realización : 11 marzo 2004

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